sábado, 7 de junio de 2014

Cabaret


Abrió las piernas lentamente. La luz del reflector iluminaba su hermoso sexo. Sentada en un sillón en el escenario recitaba sus versos mientras todos observaban bien el espectáculo de su cuerpo y se enardecían de oírla cantar.
Noche a noche rasuraba su pubis para mostrarlo fresco y apetitoso. Era una mujer que despertaba la lascivia de los hombres y de las mujeres. Tenía el don sacro de la lujuria espumeante que parecía haber heredado de los dioses mismos.
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